martes, 18 de marzo de 2008

La parábola de las 10 vírgenes y las lámparas de aceite

Hace unos días apunté en el borrador de este blog: "pensar sobre la parabola de las lamparas de aceite", al día siguiente nos íbamos de vacaciones de semana santa y no quería que se me fuera la idea de la cabeza, pues es una parábola sobre la cual llevo tiempo meditando y francamente no la entendía.
Pedí al Universo una respuesta y me fui de vacaciones.

El viernes pasado en la clase de Enric, "casualmente" (entre comillas!!!!) habló de ello, y la explicó. Pide y se te dará. Maravilloso regalo del cielo.

Más que el significado de la parábola me dió mucha alegría y ganas de reir el hecho de sentirnos tan cerca y tan conectados con todo. Es todo tan sencillo, y nos empeñamos en complicarlo.

Además, tan sutil y tan delicado. Cuando pedimos, sin hacer el tonto, con certeza y tranquilidad, la respuesta llega de la misma forma: clara, serena, directa y con mucha suavidad. Es una hermosa, infinita e inmesurable muestra de amor. Piénsenlo, Pide y se te dará. Con la confianza de un niño que espera sus regalos en navidad y está seguro y sereno de que los va a recibir. "Mientras no seais como niños no entrareis en el Reino de los Cielos".

Doy gracias, y siento desde el fondo del corazón el hecho de poder sentir libremente y disfrutar de todo lo que me rodea. Y Pido, con certeza, que cada segundo de mi vida (la de ahora, la que sigue y la que es que al final es la misma) esté llena de amor, y que cada día tenga la capacidad de saberlo ver a mi alrededor y aceptarlo con sencillez.


Y ahora para los que se quedaron con la curiosidad, les resumo la historia de la parábola de las vírgenes y las lámparas de aceite:


Mateo 25, 1-13 En aquel tiempo, dijo Jesús: «Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: "¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!" Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: "Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan." Pero las prudentes replicaron: "No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis." Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: "¡Señor, señor, ábrenos!" Pero él respondió: "En verdad os digo que no os conozco."Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora".


Estar atentos a la Verdad. Si nos dormimos y dejamos que se consuma el aceite, los pensamientos que hay en tu mente se van a apoderar de ella porque no se mantiene vigilante en la Verdad, es decir, hay que barrer continuamente, hay que tener la mente limpia de todo pensamiento inútil, porque en cualquir momento la respuesta puede pasar por tu lado y no estar preparado para recibirla . Y tu camino, es tu camino, el aceite del otro no vale.

Aahh una segunda nota... lo de vírgenes, es un símbolo... estar puros, estar limpios porque así lo hemos elegido. La basura fuera.




lunes, 17 de marzo de 2008

La pregunta

"Cómo llegar al resultado? De qué forma podemos llegar a crear una obra maestra, una nueva teoría?" preguntó un joven estudiante de Matemáticas en la Universidad.


Sonriendo el profesor, miró la tiza que tenía en la mano se dió la vuelta y continuó escribiendo en la pizarra del salón de clases. Todos los alumnos esperaban su respuesta, más sin embargo poco a poco se olvidaron de la pregunta y se dispusieron a copiar lo que decía la pizarra.

Sin embargo unos pocos no cesaron en su empeño, y repetidamente clase tras clase hicieron la misma pregunta recibiendo siempre como respuesta la sonrisa del profesor y la continuación de la clase.

Llegó el último día de clases, anterior al examen. Ya había pasado un curso y los alumnos se disponían a demostrar (según las normas de la universidad) todo el conocimiento aprendido y su talento. Los alumnos interesados en la respuesta a la interrogante, volvieron a preguntar y la respuesta del profesor esta vez fue una enigmática frase:
-"Mañana lo sabrán, ó más bien; si quereis podreis saberlo".

Al empezar el examen, se leyeron las preguntas en voz alta. Curiosamente esta vez el examen no tenía las 10 preguntas de costumbre, tenía una pregunta adicional. El profesor la explicó:
-"Aquel que me explique satisfactoriamente luego de un año de clases, qué relación hay entre la pizarra de un niño y la respuesta a la pregunta que me habeis hecho durante el curso, tendrá un sobresaliente. No hace falta que me la entregueis hoy. Podeis llevarosla a casa y mañana discutiremos los resultados"

Al día siguiente los alumnos se reunieron, todos querían saber la respuesta a la pregunta.

Muchas fueron las elaboradas respuestas más ninguna de momento convencía al profesor. Finalmente se puso en pie un chico que llevaba todo el año participando de las clases, en silencio. Llevaba el pelo largo, rastas y continuamente escuchaba música y hacía sonar compases en sus dedos mientras escribía sus ejercicios.

Cuando levantó la mano para participar todos sus compañeros le miraron con autosuficiencia, más él se levantó y dijo:
-"La pizarra de un niño es el mayor regalo que puede tener. Es como la partitura para el músico, en ella todo es posible, todo está permitido pero sobretodo siempre se puede cambiar o mejorar. La pizarra de un niño acepta todos los colores, los límites quedan a un lado pero lo más importante es que puede retocarse, mejorarse o en el más radical de los casos borrarse y escribir nuevamente. "

El profesor respondió, sonrío y miró nuevamente la tiza que llevaba en las manos, pero esta vez añadió:
-"Durante todo el curso os he dado la respuesta y únicamente uno de vosotros ha sabido encontrarla. En la vida, hemos sido obsequiados con el gran regalo de la creatividad, el intelecto y la libertad para escoger. En ella todo es posible, todo es mejorable, pero lo más importante de todo es que siempre se puede volver al estado inicial o cambiar de estado si es necesario.
Las pizarras de los niños son libres, así como nuestras mentes. Con ella si lo deseamos podemos crear la obra más grande que os imagineis, o el escrito más mediocre que podais pensar.
El miedo es libre, teneis la opción de escoger. Pero recordar que siempre estareis escribiendo sobre vuestra pizarra con vuestros lápices de colores y vuestro borrador azul."

Mi reflexión:
Todos tenemos nuestra pizarra. Más tarde o temprano todos somos conscientes de ello. La clave es saber que siempre podemos elegir. Si por error hemos escrito una historia desde el miedo o desde nuestro ego, tenemos en nuestra mano el poder de tomar nuestro borrador azul y dibujar una nueva desde la unidad y la libertad. Y si ya estamos en el camino, a seguir dibujando y embelleciendo nuestra obra con nuestra infinita capacidad.
Es la ventaja de ser conscientes que para nuestra mente el tiempo no existe, y lo que fue, es y será es la misma cosa.


Barcelona, 16/03/2008
María de Lourdes Eguren

domingo, 9 de marzo de 2008

La perecedad del miedo

Todos concemos en carne propia el poder que tiene el miedo en nosotros si dejamos que se apodere de nosotros, sin embargo es genial saber lo fácil que creamos un miedo y lo fácil que es deshacerlo.


En nuestra sociedad nos han enseñado a vivir con ellos, anclados a ellos, como si una vez creados fuera una marca indeleble, y debiéramos conformarnos a llevarla de por vida (y dependiendo de qué cosas hasta más allá).

Yo he vivido un ejemplo práctico en carne propia. Quienes me conocen saben la fobia a las arañas que tenía desde hace años, unos 20 más o menos. En unos 10 minutos eché por tierra todo los que en estos 20 años he ido alimentado con prejuicios, imágenes, ideas raras, y cosas por el estilo.

Y todo esto gracias a la maravillosa capacidad de nuestro cerebro de crear y eliminar circuitos neuronales.


Todo nuestro conocimiento, se basa en esos pequeños puentes que creamos entre nuestras neuronas. Mientras más añadimos conocimientos imágenes, sonidos, lugares, prejuicios y valores más reforzamos estos puentes. Sin embargo, hacer lo contrario es igual de fácil que crearlo, basta con la voluntad de hacerlo y fijarnos nuestro objetivo, químicamente se plasma lo que nuestra voluntad decide, y los nuevos puentes se crean con mínimos efectos físicos (quizás un poco de mareo, ganas de ir al baño, o dolor de cabeza) pero inmensurables efectos emocionales y por supuesto de evolución personal.


Pensar que es posible, ese es el primer paso, y una vez dadas las condiciones iniciales dejaros llevar por este magnífico viaje, con todo el abanico de posibilidades que tenemos en nuestras manos y que obedecen a nuestro pensar. Solo basta que fijemos nuestras condiciones iniciales y dejemos volar nuestra imaginación.

Tenemos un Lápiz en la mano, un lápiz mágico que nos permite pintar bellas obras de arte, escribir bellas historias, también negras historias o terroríficas pesadillas. De quien depende? Como siempre de tí y de cómo desees utilizarlo; y si te das cuenta que has pintado una historia que te disgusta, recuerda que tu lápiz lleva una magnífica goma de borrar incorporada y puedes empezar desde ya a pintar una bella historia en su lugar....

La vida es bella.... y quien piense lo contrario, que coja el lápiz y empiece a dibujar....

Y esto me acaba de dar una idea para el próximo cuento,.... ya veremos!!!


María de Lourdes Eguren
Barcelona, 09-03-2008

El efecto espejo

Como dice un buen amigo "Dios los cría y ellos se juntan". Cúan cierta resulta esta reflexión en nuestra vida diaria y cuanto podemos aprender si somos capaces de entender los mensajes que nos llegan por medio de nuestros hermanos.

Tenemos un magnífico regalo, una fuente directa de la cual aprender sobre nosotros mismos. Las discusiones son un excelente ejemplo, nos muestran claramente lo que pensamos y sentimos de nosotros mismos por medio de la persona que en ese momento nos envíe Dios para ser nuestro maestro.

En uno de mis libros favoritos, Ilusiones de Richard Bach (que se lo debo a mi querida profesora de 8vo grado Sandra Araya) sale una cita preciosa que viene a decirnos esto: "No existe ningún problema que no te aporte simultáneamente un don. Buscas los problemas porque necesitas sus dones"

Esta frase me cautivó durante años, sin embargo la segunda parte esa de "buscar problemas" no me gustaba demasiado, eso de ser medio masoquista, o pensar en un Dios que envía sufrimiento con el martillo en la mano, pues la verdad que no es muy alentador y no iba con la idea que tengo de Dios; y es ahora que la he visto con otros ojos y otra percepción.

Podemos ver los "Problemas" como sufrimiento, castigo, cruces, y todo lo negativo que podramos imaginar, sin embargo podemos verlo desde otra óptica más refrescante y enriquecedora, podemos verla como Maestros, Aprendizaje, y sobre todo como respuesta a nuestras preguntas y una gran OPORTUNIDAD de encontrar lo que necesitamos para evolucionar.

Mañana, cuando me levante y me vea en el espejo, pensaré en este regalo maravilloso. Pensaré en ese ser maravilloso y unitario bendecido por Dios y así emprenderé el día dando gracias por cada maestro que me regale el nuevo día.

María de Lourdes Eguren
Barcelona, 09-03-2008

martes, 4 de marzo de 2008

El maestro y la lámpara mágica


A un maestro le preguntaron sobre la vida. Sus jóvenes alumnos sentados a su alrededor querían saber más, así que les contó la siguiente historia:

Un hombre tenía una lámpara mágica, sus peticiones podían ser cumplidas con ella y bastaba sólo con desearlo. Esta magnífica lámpara era regalo del jefe de su pueblo que había decidido obsequiarle con ella luego de una larga amistad.
Al principio el hombre pensó en pedir riqueza, sabiduría, una bella esposa, ... y por supuesto inmediatamente sus deseos fueron cumplidos. El hombre se recocijó con tanta riqueza, ¡Qué alegría! Finalmente sus sueños se hacían realidad!!
Pero entonces el miedo se adueñó de él, y pensó: "Y si pierdo mi dinero..., y si pierdo la lucidez por una caída ..., y si mi mujer muere... ", y la lámpara obediente, respondió.
El hombre acabo sus días, sólo y harapiento en la calle de su pueblo, y la lámpara quedó en el olvido en el viejo desván de la biblioteca del pueblo. Por supuesto, nadie inténtó quedarse con ella luego del triste fin del hombre, así que nadie la recordó.
Años despues un joven filósofo encontró la lámpara, y dijo: "Una lámpara mágica" e inmediatamente empezó a utilizarla.
Alarmados los sabios del pueblo recordaron la vieja historia y corrieron a advertir al:
-"Esa lámpara te traerá la desgracia. No es posible escapar a su magia".
A lo que el joven respondió:
-"Hasta ahora no he tenido problemas, así que la única razón para que esto sea así tomando en cuenta lo que me habeis contado es lo siguiente: Es una luz, y la luz no teme a la oscuridad. Si en la lámpara hay oscuridad la única posibilidad es que yo pida a la lámpara oscuridad. Así que ya sé la respuesta y nada podrá hacerme daño".
Y el joven sonriente se alejó."

Y el maestro culminó la historia de la siguiente forma: "La lámpara siempre ha estado en nosotros, y si la desgracia está con vosotros es porque vosotros en algún momento habeis atraído esta situación. Ahora ya sabéis la respuesta, en vuestras manos está dar luz o ver la oscuridad que queda a su alrededor"

María de Lourdes Eguren
Barcelona, 4 de marzo de 2008

sábado, 1 de marzo de 2008

El hombre que se lamentaba de su suerte


Un hombre tenía dos hijos. El primero de ellos era un hombre de éxito, el segundo era un hombre normal que no destacaba en su profesión.
El segundo de sus hijos vivía cada día lamentándose de su suerte. Todos sus años de estudios, de lectura en la biblioteca no habían logrado darle lo que su hermano había conseguido según él sin esfuerzo.
Viéndolo contínuamente lamentarse su padre le llamó un día y le dijo: "Hijo, vete durante el tiempo que haga falta y yo me ocuparé de tu sustento hasta que encuentres aquello que tanto te atormenta". Y así hizo, el hijo dió gracias a su padre y se marchó.
Recorrió el mundo esperando ver paises más justos donde aquel que trabajara con esfuerzo tuviera lo que el llamaba su recompensa, sin embargo mientras más viajaba más se daba cuenta que en todos los lugares que recorría veía lo mismo.
Ya desesperado se sentó en una plaza pública, y vió a un hombre que pintaba un cuadro. Sus cuadros eran muy conocidos en la ciudad, así que decidió preguntarle:
-"Buen hombre, como hace usted para pintar sus cuadros? Imagino que debe haber aprendido las mejores técnicas visuales en las mejores escuelas porque su técnica definitivamente es excelente"
El hombre sonriendo le miró, y quitándose sus gafas oscuras levantó la cara hacia el chico y le contesto:
-"Soy ciego. No me hace falta ver con los ojos del cuerpo, cada pincelada que hago la siento desde el fondo de mi corazón y es así como he pintado todos mis cuadros"
El chico dió gracias al pintor y decidió que su viaje había culminado.
Volvió a su casa y desde entonces su vida fue plena y feliz.
María de Lourdes Eguren
Barcelona, 01/03/2008