Mostrando entradas con la etiqueta vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vida. Mostrar todas las entradas
domingo, 18 de septiembre de 2016
Esperanza
Esperanza,
esa palabra me gusta hermano,
lleva agua fresca,
olor a hierba,
viento en las venas.
Esperanza,
una palabra de amor hermano,
una palabra de ser, amigo
una palabra de hacer, amigos
Esperanza,
llevas nombre de mujer,
de música y de vida,
de ilusión y alegría
Barcelona, 18 de septiembre de 2016
esa palabra me gusta hermano,
lleva agua fresca,
olor a hierba,
viento en las venas.
Esperanza,
una palabra de amor hermano,
una palabra de ser, amigo
una palabra de hacer, amigos
Esperanza,
llevas nombre de mujer,
de música y de vida,
de ilusión y alegría
Barcelona, 18 de septiembre de 2016
lunes, 2 de febrero de 2015
El cazador de estrellas
A veces hay seres que vienen a este mundo por corto tiempo, su vida está tan llena de vida, de velocidad y de luz que aprenden muy rápido y nos dejan antes de tiempo, en realidad antes de nuestro tiempo y de nuestra comprensión. Como un cometa, o una estrella fugaz que nos ilumina con intensidad asombrosa y luego continúa su camino.
En un desierto lejano, vivía un niño que soñaba con las estrellas. Cada noche antes de acostarse, salía a la puerta de la tienda en la que vivía y se quedaba mucho rato observándolas.
Una noche llamó a su madre y le dijo: "Cuando sea mayor cazaré una estrella. Con tanta luz iluminaré el pueblo y no pasaremos frio y miedo en la oscuridad cuando se haga la noche".
Su madre sonrío y le arropó con una sonrisa. "Todo eso cuando seas mayor, aún te queda".
Pasó el tiempo, y el niño se hizo mayor, y aquella idea de niño en lugar de desaparecer se hizo cada vez más fuerte. Tras viajes y estudios se convirtió en un reconocido astrónomo.
Como ello no era suficiente para cazar estrellas, aprendió el arte de la magia y la alquimia y un día cuando se sintió preparado salió a cazar una estrella.
Tras diseñar un complejo artefacto y asombrar al maravillado poblado, esperó a la noche donde la lluvia de estrellas pasaba más cerca de la tierra. Y zas, tras un estruendoso trueno logró su sueño.
Allí estaba la estrella, en una caja de cristal diminuta dando calor y luz a todo el pueblo.
He triunfado!!! - gritó.
Pero poco duró la alegría. Ha medida que pasaban los días, la estrella se iba a apagando, mientras que las estrellas del firmamento pasaban radiantes con su rastro de luz. Y un día se apagó del todo.
El sabio, lloró y desconsolado abrió la caja para acariciarla. Con gran sorpresa la estrella volvió a brillar y tras una gran explosión volvió a alumbrar el firmamento.
El sabio sonrió. Destruyó el artefacto que había creado y desde esa noche cada día, volvió a admirar cada una de las estrellas del firmamento desde la puerta de su tienda. El niño volvía a ser niño, el ser volvía a SER.
Barcelona, 20 de enero de 2015.
A tí, estrellita te dedico este cuento. Estoy segura que ya eres luz.
En un desierto lejano, vivía un niño que soñaba con las estrellas. Cada noche antes de acostarse, salía a la puerta de la tienda en la que vivía y se quedaba mucho rato observándolas.
Una noche llamó a su madre y le dijo: "Cuando sea mayor cazaré una estrella. Con tanta luz iluminaré el pueblo y no pasaremos frio y miedo en la oscuridad cuando se haga la noche".
Su madre sonrío y le arropó con una sonrisa. "Todo eso cuando seas mayor, aún te queda".
Pasó el tiempo, y el niño se hizo mayor, y aquella idea de niño en lugar de desaparecer se hizo cada vez más fuerte. Tras viajes y estudios se convirtió en un reconocido astrónomo.
Como ello no era suficiente para cazar estrellas, aprendió el arte de la magia y la alquimia y un día cuando se sintió preparado salió a cazar una estrella.
Tras diseñar un complejo artefacto y asombrar al maravillado poblado, esperó a la noche donde la lluvia de estrellas pasaba más cerca de la tierra. Y zas, tras un estruendoso trueno logró su sueño.
Allí estaba la estrella, en una caja de cristal diminuta dando calor y luz a todo el pueblo.
He triunfado!!! - gritó.
Pero poco duró la alegría. Ha medida que pasaban los días, la estrella se iba a apagando, mientras que las estrellas del firmamento pasaban radiantes con su rastro de luz. Y un día se apagó del todo.
El sabio, lloró y desconsolado abrió la caja para acariciarla. Con gran sorpresa la estrella volvió a brillar y tras una gran explosión volvió a alumbrar el firmamento.
El sabio sonrió. Destruyó el artefacto que había creado y desde esa noche cada día, volvió a admirar cada una de las estrellas del firmamento desde la puerta de su tienda. El niño volvía a ser niño, el ser volvía a SER.
Barcelona, 20 de enero de 2015.
martes, 20 de marzo de 2012
La carrera de la luz
Erase una vez dos antílopes americanos que se jactaban de ser los más rápidos corredores de la manada; esto tratándose de la especie más rápida del planeta en distancias largas ya era mucho decir!!! todos los animales de la planicie conocían sus proezas! Corriendo eran capaces de adelantar a aquella rápida culebra de hierro que los humanos llamaban tren y aquellos feos trastos de cuatro patas redondas.
Eran conocidas sus largas carreras, las competencias en la llanura, su imbatible record que hacía que ningún otro animal corriera más que ellos. Jamás paraban de correr hasta no haber logrado su objetivo y su concentración en la carrera era absoluta.
Sin embargo los dos amigos tenían un reto que no habían podido superar. Habían apostado que aquel que pudiera ganarle la carrera a la luz del sol al amanecer sería el corredor más rápido de todos los tiempos! Cada día los amigos prácticaban y practicaban, mirando fíjamente al suelo esperando al primer rayo de luz antes de comenzar a correr.
Pero todo era en vano, ninguno de ellos lograba ganar al sol. Día tras día los amigos seguían intentándolo con el mismo resultado. Correr, correr y correr hasta caer desfallecidos al suelo hasta la mañana siguiente... y así pasaban los días.
Un día uno de los amigos, en plena carrera pensó en algo que nunca había pasado por su cabeza.. ¿y si paro de correr? ¿qué pasará? Por primera vez detuvo su carrera sin haberla concluido. La planicie se estremeció... no era posible! Todos saben que jamás se debe parar en la carrera!
Por primera vez en su vida, al dejar de mirar el camino donde debía colocar su siguiente paso levantó la vista y admiró el paisaje! Que hermosura! Que increíble espectáculo ver la luz del sol llenar el espacio de la llanura poco a poco, en silencio y en todos sitios a la vez.
Sin embargo los dos amigos tenían un reto que no habían podido superar. Habían apostado que aquel que pudiera ganarle la carrera a la luz del sol al amanecer sería el corredor más rápido de todos los tiempos! Cada día los amigos prácticaban y practicaban, mirando fíjamente al suelo esperando al primer rayo de luz antes de comenzar a correr.
Pero todo era en vano, ninguno de ellos lograba ganar al sol. Día tras día los amigos seguían intentándolo con el mismo resultado. Correr, correr y correr hasta caer desfallecidos al suelo hasta la mañana siguiente... y así pasaban los días.
Un día uno de los amigos, en plena carrera pensó en algo que nunca había pasado por su cabeza.. ¿y si paro de correr? ¿qué pasará? Por primera vez detuvo su carrera sin haberla concluido. La planicie se estremeció... no era posible! Todos saben que jamás se debe parar en la carrera!
Por primera vez en su vida, al dejar de mirar el camino donde debía colocar su siguiente paso levantó la vista y admiró el paisaje! Que hermosura! Que increíble espectáculo ver la luz del sol llenar el espacio de la llanura poco a poco, en silencio y en todos sitios a la vez.
La planicie nuevamente se estremeció al escuchar su potente voz que dijo:
"Hay carreras que no tiene sentido ganar. Para vivir y admirar la vida, hay que parar y dejar de correr"
"Hay carreras que no tiene sentido ganar. Para vivir y admirar la vida, hay que parar y dejar de correr"
Y a partir de ese momento el antílope decidió qué carreras correr y se permitió parar cuando lo consideró necesario.
Dedicado a todos aquellos que corren, corren y corren... y por tanto correr se pierden la vida.
María de Lourdes Eguren.
Barcelona, 20 de marzo de 2012
lunes, 18 de enero de 2010
Tus hijos no son tus hijos (Kahlil Gibran)
Quiero compartir con todos este poema, que me parece precioso.
Tus hijos no son tus hijos
son hijos e hijas de la vida
deseosa de si misma.
No vienen de ti, sino a través de ti
y aunque estén contigo
no te pertenecen.
Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas,
viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar ni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos semejantes a ti
porque la vida no retrocede,
ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual, tus hijos
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación en tu mano de arquero
sea para la felicidad.
(Kahlil Gibran)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
